1. Introducción y antecedentes

Parte importante de la salud en general de los seres humanos es la mental ya que es a través de ella que “cada individuo es capaz de interactuar de manera adecuada en su ambiente familiar, emocional, social y físico.” (Pérez et.  al, 2010, p.32)

Pese a la importancia de la salud mental en la vida de las personas en México una sexta proporción de la población, es decir, el 15%, padece algún trastorno de salud mental. (Pérez et. al, 2010)

Se considera que el 50% de esta población a menudo no son diagnosticados y tratados a tiempo. Las consecuencias de estas cifras se ven reflejadas en ciertos sectores de la población como la de los jóvenes en quienes según la Organización Mundial de la Salud (2019) se ha reportado un aumento en la tasa de mortalidad en América Latina, siendo el suicidio una de las principales causas.

En la juventud se a traviesa por procesos de grandes cambios físicos y cognitivos que aparecen a la par de expectativas de la sociedad. Una de estas transformaciones se da al iniciar el estudio de una carrera profesional

Durante la vida universitaria existen diversos factores de riesgo debido a que “sus pares comparten predisposiciones de comportamientos saludables y no saludables, siendo un conglomerado de variables bio-psico-socioculturales que van a permitir éxito o por el contrario el fracaso en esta nueva etapa de vida. (Iriarte et al, 2018) Al término de la carrera profesional, cuando el universitario concluye satisfactoriamente las asignaturas del plan de estudios, pasa por un proceso determinante para su futuro: la realización de un proyecto de tesis para titulación. 

Sin embargo, este último escalón, también representa un proceso de desafíos, compromiso y responsabilidades que, si el estudiante no tiene las herramientas tanto escolares como psicológicas para hacerles frente, esto representara una amenaza para su bienestar. Teniendo consecuencias no solo en la vida profesional o escolar del estudiante sino en su salud mental y física.

De ahí radica la importancia del estudio de los universitario durante esta etapa. A lo largo de este trabajo se busca explorar si las distorsiones cognitivas influyen en el aplazamiento de la realización de tesis de estudiantes de Arqueología. Para lo cual se realizará una investigación cualitativa de corte fenomenológico.

Antecedentes necesarios.

A pesar de que la procrastinación es un fenómeno cotidiano que puede verse en distintos contextos y momentos de la vida, su investigación es relativamente reciente, iniciando en los primeros años de la década de los ochenta del siglo pasado y que incluso hoy en día se muestra fragmentada.

Pese a esto se ha descubierto que la procrastinación de tipo académico se presenta con mayor inclinación en los alumnos de más edad (Rabin et al., 2011).  Además, se estima que en países anglosajones entre el 80% y el 95% de los estudiantes universitarios adopta conductas dilatorias en algún momento, el 75% se considera a sí mismo procrastinador y el 50% aplaza frecuentemente la dedicación a los estudios (Steel, 2007). En Latinoamérica, el 61% de las personas presentan procrastinación y el 20%, procrastinación crónica (Ferrari, O’Callahan, & Newbegin, 2004); en México no hay suficientes datos al respecto. 

El 50 % de estos estudiantes llevan consigo consecuencias nada positivas respecto a la calidad de vida que mantienen y al        desarrollo de su aprendizaje teniendo repercusiones como un bajo rendimiento académico, malestar emocional, ansiedad y sensación de fracaso, entre otros.


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